Once y media

Norma Rocío:

No puedo dejar de recordar como nos miramos hoy al despedirnos, poco menos que odio en nuestras miradas y eso no es lo que quiero para nosotros.

Sé que no soy la mejor persona, el hombre más íntegro, mucho menos apuesto, que babeo la almohada y vengo cogiendo el vicio maluco del orgullo y la altivez, malpensando que había que tenerlo para sobresalir y mantenerse seguro de heridas emocionales, viendo que no hay camino que no deje herido, y la soledad es el más tenaz de ellos, y siento que por todo esto cada vez me toleras menos.

Siento que mi habilidad con las palabras ha agotado tu credibilidad en mí, que mi respeto y mi cariño hacia ti están en observación, pero así mismo siento que quiero ser el hombre mas serio del mundo contigo Norma, sin lugar a dudas.

Hoy me caí en esa parte, saludé estúpidamente a dos mujeres desde el carro del profe, estuve pensando toda la noche luego de que me apagaras el celular y creo que fue lo único mal que hice que te enojara como te noté antes de bajarte del carro, por lo que mi despedida fue fría y por lo cual quiero disculparme, ya que en razón del amor creo que uno debe entregar siempre lo mejor, y si, sé que debo aplicar más de lo que predico, lo sé.

Es que no hay nadie que me presione más por cambiar a diario que yo mismo, por ser serio, por ser excelente, por ser íntegro. Tales son mis convicciones.

Aquí estoy a las once y media tejiendo los pensamientos que me abstrajeron toda la noche mientras departía con amigos siempre dispuestos a alegrar al meditabundo Paulo.  Es que no es lo único que tengo por decirte, porque siento que nuestra relación es un delicado equilibrio que en cualquier momento está a punto de estallar, pero al mismo tiempo es la más hermosa creación a que ambos hayamos podido dar lugar, y que ambos sabemos que solo en nuestras manos y corazones está la fórmula de la Sincronía, solo cariño, buena energía y seducción, según el lenguaje que me hablaron tus ojos desde que te conocí.

Por eso, reconociéndome humano y el único creador de mi realidad, apuesto por tu mirada de fotógrafa, por tu voz de seducción en los parlantes, por tu pluma de poetisa, por tu mente de pervertida, pero sobre todo y con el mayor de los honores jamás concedidos a ninguno de los hombres, apuesto por tu corazón de doncella orgullosa, porque me enamoré del fuego de tu vida.

Camino de vuelta

Un Multiverso único donde podamos escribirnos.
Brilla el mundo como por vez primera
Hay fulgor de novedad
Hay que arder para vivir de verdad
Arder en el pecho y respirar…

La Ciudad se desliza ante mis ojos…

Tomo razón de la sombra en mi pecho
es una de las ondas de la lumbre,
el humillo negro que se desprende
la turbiedad de la angustia que se asoma
pero no hay mayor belleza que la de la incertidumbre

Es el camino de vuelta a casa…
Calle Luna Calle Sol…

Generacion enferma, mediocre.

7772f83bf6ece4140328936ea0fed604Creo que la mediocridad es la más mortífera de las enfermedades intelectuales que afrontamos los jóvenes de esta época, acostumbrados a la inmediatez y a las soluciones fáciles, criados por el pragmatismo de una sociedad que capitaliza hasta los más íntimos aspectos de la vida.  La mediocridad exacerbada por el bombardeo de estímulos digitales y audiovisuales con que contamos en esta época,  publicidad de tetas y estallidos de colores nos aguardan cuando logramos levantar la vista de la pantalla que gobierna nuestra cotidianidad, somos la concurrencia de las muchedumbres pletóricas de ignorancia supersticiosa, nuestro vigor es rédito de las instituciones que nos ofrecen un relato esperanzador o una emoción constante, iglesia o farra, no veo la diferencia si se trata de dar sentido a la existencia.

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Somos la resaca de la historia, la suma de todas las épocas, cagadas y aciertos de todas nuestras generaciones antecesoras, con la responsabilidad de salvar un planeta en un punto crítico de no retorno, los costes ambientales que nos corresponde asumir no tienen símil ni parangón en el pestañeo que es la historia de la humanidad, el saqueo a los recursos del planeta no da abasto y los industriales que tienen el control del sistema no tienen ganas de querer cambiar de negocio ni de reducir el impacto ambiental, si ya tienen parcelada la luna y hoteles en estaciones espaciales para su descendencia mientras calientan nuestro globo azul en el espacio a un ritmo increíble, pero nosotros, ya ni siquiera atónitos ni sorprendidos, solo atinamos a cazar pokemónes  y hacer crecer sus cuentas bancarias con nuestro  consumismo, nos justificamos en el derecho personal y quien nos va a decir algo si somos los putos jóvenes dueños y amos de la historia.

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Pero es la historia la que nos tiene contra las cuerdas a pocos segundos de terminar el match, vamos perdiendo y no se notan las ganas de ganar en esta muchedumbre de los comunes, si hasta lo alternativo y lo ambiental lo convertimos en una moda y lo banalizamos con marchas que no llegan sino al principio del fin, la conciencia se comparte por Facebook ya no se si por aparentar o por concientizar.

La angustia existencial nos carcome el pecho a las cuatro de la tarde y salimos los viernes a exorcizarla en un culo o una botella, ambas quizás, los mas culpables lo hacen de rodillas ante la santísima superstición, hay quienes lo hacen saltando el domingo en la popular, pedaleando por la ciudad o dando toda la energía de nuestro cuerpo a la meta de superación personal en el campo de juego o en el tablero digital, es la ansiosa búsqueda de identidad lo que nos mueve, y en medio del desasosiego no faltamos los que apostamos a la sexta pelota para descunchar la máquina en la tienda de la esquina, pero todos hacemos nuestra catarsis, nos consumimos aplazando lo importante, asumir el papel histórico que nos corresponde.

Y es que eso es lo que mejor se nos da: procastinar. Si hasta esa palabra la hicimos propia, antes como que ni existía, solo en nuestra época vino para contar lo que hacemos a diario con nuestras vidas.  Y en consonancia con lo que aquí explico retomo estos apuntes un día después de haberlos iniciado, antes quise desestresarme y jugar un poco, pero retomo con resolución para explicar esta enfermedad que acomete a mi generación, sin querer decir que las anteriores no nos la hubieran legado, ya que si hubiesen sido consecuentes con el sentido común no estaríamos nosotros contra las cuerdas de la historia, pero tampoco nosotros nos caracterizamos por el uso de la lógica y el inusual sentido común.45e15c56f4016d3bfca04f88acafa70f

Porque en medio del desastre que nos legaron supieron conservar las bibliotecas en la sala, inculcarnos la virtud de la lectura y el autocultivo, -hablo por quienes tuvimos la fortuna de contar con padres que así nos enseñaron-, porque sabían que el sistema educativo no educaba precisamente pero era lo que nos podían ofrecer, en cambio nos enseñaron a tomar lo aprovechable y desechar lo inútil, o así lo he transmutado yo intentando deslindarme de las categorías de moral que empobrecen los ricos matices de la realidad.

Aún así sigo en búsqueda de la excelencia como la panácea para una época consecuencia de sus antecesoras: mediocres y mezquinas, el poder se comportó a su altura desde Bretton Woods, se repartieron al mundo y nos hicieron mercancía, ahora todo debemos comprarlo, las cartas de derechos de las que se enorgullece el mundo occidental son papel de baño, solo funcionan para quienes puedan pagarla, el resto no existe más que por amor, el otro combustible del mundo a la par del dinero, el amor que ilumina rostros y alimenta estómagos hambrientos en regiones abandonadas, el amor que guarda una extraña relación con el dinero, porque ambos no son mas que canales por los que el humano transita este instante de existencia física, ambos condimentos de la vida, y creo, ambos inseparables.

Espero me equivoque en esto último, tal sería la mezquindad del amor guisado con dinero, que por esto  no deja de ser suculento, porque como ven no soy un dechado más en virtudes sino un paciente más observando el pabellón atestado de enfermos como yo, mediocres.

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Picos Altos

Cuando te sientas en el computador y atizas la inspiración para que la vida fluya entre cada tecla y el café de la mañana, escribes unas letras, las borras, escribes otras, también las borras, ves que el lugar desde el que intentas asir al mundo no es mas que una evanescencia, y que la constante en el Universo es el puro cambio, movimiento entrópico del todo hacia los puntos de mayor energía en el espacio, sino en su sentido contrario, entonces la agarras por ahí esperando el súbito corte de su respiración, la alteración de sus sentidos por tu poder, por tu presencia.

La poesía la dejé enredada entre sus sábanas, me entregué todo, ahora estoy aquí vacío, sintiéndome victorioso por mi entrega triunfal entre sus piernas e intentando agarrar la esencia de un instante en dos o tres palabras que me hagan sentir la trascendencia hacia la que se mueve el espíritu incesante que nos habita.

Ya no entiendes nada, un poco porque no quieres hacerlo, un poco porque ya lo entendiste todo, y porque en un agujero de la playa no cabe toda el agua del mar, así que solo nos queda vivir.

Ya he visto el desfile de místicos y los que no lo son buscando grabar con honores su nombre en la placa de la historia, y me vi entre la muchedumbre de los comunes y corrientes, levantando el estandarte de una presunta originalidad que mas bien se parece a otras tantas vistas de tanto en tanto.

El hambre del espíritu no se sacia sino con la inmensidad de las estrellas, apresurándonos tras lo inconmensurable nos damos cuenta de nuestra sustancia que se parece a la de los astros que admiramos, mientras gozamos las bondades que nuestro vestido de carne nos asiste, sus venturas y desventuras, sus necesidades y complejidades apretadas, que liberamos cada cierto tiempo sobre las sábanas, un andén, en las gradas, en el atrio o sobre la lona del ring.

Si pudiera medir la felicidad que me abraza creo que diría que estoy en uno de los picos altos de mi vida, los que ella me da en la nariz y cierro los ojos porque es mi vida la que vale la pena en ese instante, y ando en el ejercicio de creérmelo, de vivírmelo, experiencias así no se repiten y no quiero dejarla pasar sin haberla sentido en cada milímetro de la dermis que ella hace extasiar cuando se lo propone.

El control está en mis manos y prefiero no pausar el juego, quiero seguir jugando.

Mi Regalo

Ensimismado en un asiento con la nostalgia apretando el alma, así me encontraste y así quiero recordarte siempre, bella, seductora, tenaz.

Un poema, tu risa y la certeza de tu lugar en el mundo me hicieron notarte y quise saber cual era ya la materia prima de tu corazón.

Raudos y jóvenes nos deslizamos entre nuestras intenciones para encontrarnos en el centro de la búsqueda de un amor real, original y genuino, de carnaval y festivo, pero serio y decidido.

La noticia feliz del brillo de tus ojos me refresca siempre el alma, es mi faro en la noche cerrera que es esta realidad para la que hay que venir bien vestidos, ligeros de carga y dotados de locura.

¿El amor? Si, lo encontramos, lo construimos, sembramos y cultivamos, soñamos, apostamos y trazamos formas en el techo del mundo y la habitación, pero llego a mi casa y te sigo soñando despierto y en REM, en todos los estados de conciencia que me gusta explorar.  Escucha esto.

 

Despertar con la maravilla de tenerte entre mis brazos, nuestras bocas alineadas como las estrellas el día que nos conocimos, evolucionar el desayuno, dibujar la forma carmesí de tus labios y tu quijada fuerte con mis dedos, pasar el dorso de mi mano por tus cejas y ojos de gitana y fuego. Acariciarte mientras duermes soñando con ver tu sonrisa cuando despiertes.

Ese sería el mejor regalo, el provocarte una sonrisa sincera, una sonrisa del alma, gesto de un espíritu libre y consciente del delicado equilibrio del instante  y la finitud del mismo.

Nada nos llevaremos cuando partamos  de aquí, así que solo hay que sublimar toda la capacidad de nuestro ser, apostar por todo lo que podemos llegar a ser, arremeter contra nuestros límites alcanzando nuevos estadios de libertad.

De tus risas desenvueltas y esa desaforada forma de libertad que respiras y se descuelga de tu boca, me enamoré del carácter de una mujer voluntariosa que se sabe su propia Dios y Diablo, se sabe mujer y al control de la vida del hombre, fijándole los pasos de su corazón al ritmo de los latidos de su corazón caprichoso.

“Quieres parar la saeta del reloj que te sujeta, pues quédate a vivir en mi planeta…” 

Nadie nos dijo que amar sería fácil, ni que no dolería, nos vendieron las sonrisas, los besos y las caricias pero hay que ver como crece el carácter cuando se enfrenta a las tormentas de la realidad , a la que hay que enfrentarse locos para no naufragar en los escollos del ego, peligrosos riscos donde se entrena un joven corazón que quiere amar pero se espanta del helaje que halla en cada asalto que realiza, las distancias son indiscriminadas luego de que se me escapa un detalle importante para ti, viene el frío y la hostilidad, pero alguien compuso una canción para describir esto.

Pero tus ojos no pararon de brillar, presenté penitencia y ayer brillaron como el viernes y como la vez primera, luz de esperanza a la que me aferro cuando la noche es oscura, tu corazón estaba ahí al final de tanto orgullo cortante,frío, hiriente.

No estábamos tan lejos y nuestra sincronía nos permitió acercarnos, volver a vernos y saber que teniéndonos no nos podíamos dejar ir, no, la noticia mas feliz del año, el sueño de mi vida, una relación pura, fuerte y real.

Yo mas fuerte ahora, con mi libreta llena de la sabiduría que me enseñan mis diálogos con la luna callejera y vengo a romper mis límites y a sublimar lo que soy capaz de hacer, quiero desayunarme el mundo y quiero que sea contigo.

Todo contigo. Aguante y Carnaval.

Te Amo Norma Rocío Romero Parra.

Feliz Cumpleaños número 20.

Hay que pasarla bien con los primeros, la familia, brindar por los amigos que son y por los que no son, amar para ser mas fuertes y escribir la historia con pinceles de tus colores favoritos, el lienzo es lo que está por venir, la mejor parte de la vida que apenas comienza, nada que temer y mucho por ganar, Altas las Apuestas siempre mi vida te amo y quiero que siempre en tu corazón se dibuje la sonrisa del que se sabe amado, porque puedes contar con un hombre que te ama de verdad.

 

Carta a Paulo.

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Te contaré todo acerca de la vida que me habita:

No recuerdo bien como fue que comenzó todo. Solo logro recordar el estallido de su risa en medio de una noche de luna llena y vasos vacíos de whisky callejero. Ella y Lina. Sus amigos. Reían. Yo llegaba con un amigo. Era domingo cerca de las diez de la noche.  Nos saludamos. Ella reía y hablaba como si no hubiera un Dios en el cielo que la juzgase, como no lo hubo ni lo habrá, ella llevaba el cielo y el infierno en su palabra.

Escuché su primer nombre y luego nos confesó el segundo, así como una confesión que no es la favorita pero que bien adobada con su sonrisa nos hiló a todos los presentes en un colchón de risas frescas como Rocío. Alvarado. Festival. Los Muchachos. “Como a cajón que no cierra”. Su pelo, la piel de chocolate en sus hombros.

Esa noche los pasos se alejaron sin dejar de pensar los unos en los otros, ni recordarse. Horas después ya éramos nuevos amigos en las redes sociales.

Nos volvimos a ver días después. Cruzamos palabras sobre un café que yo había incumplido primero. Ella me dijo que nunca esperaba a nadie y se había enojado esperando en medio de la tarde en la Universidad. Sin detenernos, escogimos volver a vernos. Un café, las palabras, el Festival, los propósitos, lo real, Edwin en su cicla. Beso en la mejilla de despedida.

Algún tiempo pasó, poco nos hablamos y poco nos encontramos. Mi vida iba en debacle luego del Festival. Las opciones se cerraban y alejaban, entre tanto mi corazón retornaba a una aciaga noche que bien conocía.

Nos buscamos en el whatsapp. La saludé en la noche y ella conversó con soltura y alegría. Hizo lo que nadie logra en presencia: que yo cantara. Canté Ilegal de Cultura Profética y no quiero que nadie nunca me escuche cantar, pero a ella, ella merece estar en tarima con micrófono y equipo de danza acompañando su espectáculo, sueño con verla interpretar sobre las tablas del mítico teatro y trazar notas de arte con su voz en un musical o dramatizado, sueño yo.

Un día de calor y melancolía nos encontramos en la Universidad, ella me invitó a una smirfnoff y yo deshacía dilemas entre mis manos. Le gustaba distraerme, le gustaba sacarme de los tormentos de mis demonios. A mi me gustaba que lo hiciera. Me salvaba de mi mismo; Nos despedimos bajo los sauces de la Universidad.

A partir de ahí comencé a pensar en ella de una forma distinta. Comencé a idealizarla. Su sonrisa agitando mi mente me hacía buscarla cada vez más, y quise saber que era lo que le gustaba, porque suspiraba, que buscaba, que quería, a que le temía y hacia donde enfilaba sus pasos. Hoy sumamos juntos más de 120 días y solo he logrado recoger pequeñas pistas de todo eso, educo a mi espíritu para llevar la rela en primera sabiendo que aún puedo descubrir lo que me intriga una cosa a la vez, día por día, sorprendiéndonos de lo que no sabíamos del otro, compartiendo y trazando rumbos en el césped.

El Césped.  Testigo mudo de nuestro primer encuentro de carne. Me llevó de un poema bajo la luz tenue de las lámparas de la Universidad a rozar mis pies sobre la cima hirviente de su volcán, por donde caminé aferrándome a los riscos de su pecho, profusos montes por donde se escurrió el ímpetu que me hace hombre, por donde exploré las líneas que se trazan como mensajes sobre su piel que conocí mas blanca en su torso que el blanco de mis ojos. Brazos y entrepierna hablaron con mi cuello y establecimos un lenguaje de vigencia universal que hablamos cuando estamos fuera de todos y dentro de nosotros.

Una y otra vez se llevó lo mejor de mí. En su aposento le entregué las mejores flores de mi jardín. No basta porque no quiero que baste, no basta porque el cielo es mucho mas alto de lo que un hombre puede llegar a alcanzar montado en cualquiera de sus aparatos.

Un día caminamos por Mariquita, su ciudad al norte de este reino donde me muevo, conocí solo de vista a la doña que la concibió  en su seno y a la que he ido conociendo conforme he ido compartiendo con su semilla, Norma Romero llama la que me tiene hoy delirando sobre el teclado, único y mayor depositario de todo el sentimiento que nadie ha conocido de mi parte, el único testigo que pido tener en el día de mi juicio, quiero que interroguen a la presión con que sus teclas escriben estas líneas.

Otro día que parecieron diez caminamos por la muralla de Cartagena,  un estrecho trayecto de diez u once metros donde cabía un solo paso a la vez y fuera de él había una caída de cerca de ocho metros a una desventura fija, nos enseñó la confianza en el otro en medio de todo y aún cuando un viento de 18 km/h te golpee de lado mientras hacía bailar su vestido al son de sus griticos.

Un Shwarmas que no gustó y un mojito que nunca nos tomamos fueron mis reclamos ante la corte de mi ser, tal cual en un momento dado fue la decisión de haberla escogido: ¿Porqué ella? ¿Por qué así? E incluso la dolorosa y constante ¿Por qué ahora?

¿Acaso sería tan grande la miseria de tu soledad que dando tumbos en tu oscuridad te aferraste al primer destello imaginando el alba tras de sí? Nadie sabe la vida del otro y aún tu mismo desconoces la que yo llevo haciendo honor a la mala memoria y una estima enferma por los vicios de procedimiento.

No sería yo tan desdichado ni tan marginal para no haber escogido antes a alguien, si tan solo 50 días antes entregaba mis flores en otro lecho, a una dama hirviente que celebraba mis honores como desquiciada sobre mi cintura, que festejaba como en carnaval el levantamiento de mi piel caliente, que bramaba incoherencias cuando yo veía solo el color de su pelo. Me gustaba hacerla trizas, pero cuando terminaba, era un hostigamiento de flores y adulaciones que pronto me asfixiaron y provocaron mas desidia que interés, la verdad es que no quería a alguien que se bastara de un mínimo de mi esfuerzo, sentía que había un mundo mas grande y que podía encontrar a alguien en donde ecualizara mi infinito.

No sería yo tan desdichado ni tan marginal para no escoger entre el jardín un Tulipán cuyo olor no se acabara luego de yo absorber su aroma.

Las preguntas no se respondieron, dime tú cual de las preguntas importantes has logrado responder, dime tú si hay vida después de esta o si un demiurgo se divierte con nuestras ocurrencias y observa mudo la tragedia en los campos muertos de la tierra.

Lo cierto es que Norma no se acaba después de haberla hecho mía, lo cierto es que Norma arde a cada segundo y eso es lo que me llama a cada instante sobre ella como el caballo fino busca la potra briosa del establo porque le significa evolución a su biología, porque le significó un nivel de trote tan avanzado que el caballo durmió como muerto la primera noche después de haber hecho sonar los cascos en la Caponera bar toda la noche sin sentarse un solo segundo y bajando a tumbos tragos de cerveza y ron que no faltaron en la milenaria esquina de Cartagena. Dejé mi vida entre las viejas sillas y los cuadros caribes de colores vivos con salseros eternos en las paredes.

Despertamos en la resaca de un violento golpe y unas lágrimas secas, perdidas en un cuarto extraño que se convirtió en el habitáculo de siete y ocho cuerpos extraños en camarotes como niños en campamento. Pero yo era con ella como un solo cuerpo ante los ojos de los otros, y aún ante los míos y los de ella. Nos estrenamos como uno solo en las calles hirvientes de Getsemaní y la playa mencionó nuestra relación como un poema en una noche loca de arena y cigarros, de cerveza y chicharrones enarenados.

Ibagué. La Universidad. La Academia. Los amigos, las chicas, la banda. La cotidianidad. Un cigarro, dos, Malboro y Boston por favor. Marica la plata, ha… Las oportunidades. Altas las apuestas. Los ritmos; el voltaje. Un torbellino. Casi nos perdemos. Casi nos soltamos. Casi nos dañamos.

Nos amamos. Alimentamos el tamagochi de nuestra relación, dos de confianza cada tres, tres de respeto cada dos, uno de bullying por dos de risas y cinco de libros, relatos y poesía.

No recuerdo bien como comenzó todo, ni quiero pensar que se termine, no sé, no quiero saberlo, no se piensa en verano cuando cae la nieve. No quiero volver a probar en la hiel que provoca su dolor. No quiero espinar el camino más feliz que recorro a diario. No quiero arruinar la flor más bella de mi jardín.

Lo que no se bien es que fue lo que ella vio en mi, y eso mantiene mi corazón en vilo, porque sus ojos ocultan razones que su corazón maneja, porque responde al cariño con que la trato, porque aunque conozco sus principios férreos como los sauces bajo los cuales nos conocimos, también sé de los valores de la época que nos correspondió y el estilo liberal que profesa en cada poro.

Bastante perfección sería pedirle a la vida que detrás de su exuberante sentimiento y la entrega total que me profesa en la intimidad su forma de ser estuviera adecuada hasta en el más mínimo detalle a un estilo de mujer que no me he sentado a pensar ni a desear, y que correspondería mas a la forma amoldada por la sociedad que me crió.

Bastante perfección nos regaló la vida al hacernos imperfectos seres inacabados para enseñarnos y aprendernos juntos como hermanos, para entregarnos como amantes, para ayudarnos como viejos, para acompañarnos como amigos, para jugar siempre como niños.

No se bien como empezó todo pero no quiero que se termine.

 

La contradicción en vilo

ficgthA falta de más cojones para incendiar algo, explotarlo, me inmolaré a mi mismo.

Porque no hay más salida, o al menos no al alcance de la cobarde valentía.

Y este estúpido vaivén, profundo aburrimiento. Mi cuerpo es un cuerpo como cualquier otro, un cuerpo vulgar. Pero yo, yo soy más que solo vulgaridad, Yo voy es pa arriba hijueputa.

Yo no quiero más hacer parte de este absurdo circo que alguien sin rostro domina desde una butaca con el látigo en la mano. Ni mierda. No voy.

Y esta estupidez de momento, porque no se escribir, y el deseo no ha muerto, y ahora mi opinión no me pertenece y no se lo que estoy forjando.

Una mota de polvo al viento soy.

¿Y que hay de mis brazos y de mis piernas y de la posibilidad de echar nado en busca de algún horizonte?

Mentiroso, solo buscas una orilla donde poder morir exhausto.

Así no voy.

Ahora bien, alguien que se cuestiona tanto, pero no hace mayor cosa para solucionar la cuestión, ¿merece vivir?

Yo creo que no. Es un gasto inútil de aire, agua y alimento, que podría estar sirviendo para alguien más que si tenga la voluntad de hacer algo para cambiar algo en el absurdo circo que nos tocó por hogar.

Y nuestra provisional zona de confort. Y los sofismas que elaboro para no perder la costumbre de vivir.

Y ahora me parece estar viendo el abismo, y me provoca lanzarme sin más. Descalzo.

Nadie deberá y seguro no querrá leer jamás estas letras. No soy el ejemplo de nadie, no quiero serlo, no quiero ser el sostén de alguien, y sobre todo, no quiero depender de nadie.

Eso es miedo. Acabo de descubrirlo. Es el miedo el que guía estas últimas palabras, el miedo a entregarse todo y perder. Miedo de amar con locura. Por eso estás perdido.

Estás tan cegado de ti mismo que no puedes tolerar el estar al vaivén del destino, como en realidad, nunca has dejado de estarlo. Por eso el sufrimiento. Absurdo.

Hablas mucho de vivir el momento, de enterrar el ego, de compartir, de comunicarse. Y es lo que menos haces.

Y esa extraña y grave habilidad para recriminarme, que parece impuesta por las arpías que tanto odio.

No pienses más en mostrar tus letras, porque no hablan de lo que ellos esperan oír, hablan solo tu lenguaje, el lenguaje de los incomunicados con sigo mismo.

Después de anoche. el devenir.

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Esta mañana desperté con jaqueca y con la garganta vuelta un paraje árido. Saqué las manos del sleeping y me incorporé del suelo mientras combatía ferozmente con la modorra. Asomé la cabeza por la puerta de la carpa y afuera resplandecía un nuevo día. sin embargo, en mi cabeza, el mundo daba vueltas, o más bien el cerebro se acomodaba en su lugar, luego de de un intenso viaje onírico por caminos que se bifurcan en infinito, que no son más que sinapsis y sinergias provistas por la interrelación entre las distintas unidades de conciencia que son mis neuronas. A pesar de ser consciente del funcionamiento de mi cerebro, el porqué de los sueños y el albergue de la imaginación, (puro y complejo movimiento e intercambio de energía) no tenía claro ningún recuerdo concreto de las miles de experiencias que había acabado de abandonar para retornar con toda premura a esta ya conocidísima realidad por un trago de agua que devolviera la tranquilidad a mi garganta, o está bien, a las células que le informan a mi cerebro de su mal estado. Pervivía esa sensación de aterrizaje que suele sentirse en los oídos cuando desciende uno de de un viaje en autobús.

Salí de la carpa, tomé un frasco plástico que encontré por ahí, entre los restos de anoche, y fui directo al bebedero más cercano. Mientras caminaba divisaba las otras carpas y un par de hamacas, albergues para los espíritus que anoche buscaron intensamente el desfogue de sí mismos, hasta llegar al límite que los cuerpos nos permitían. Llené el tarro y lo bebí de un sorbo. Lo llené de nuevo. Ahora quería un cigarro.

 ´´Que manera de hacer la revolución“ pensé. Entré al baño me quité la camisteta y lavé mi cara. Recordé que el cepillo de dientes descansaba en algún lugar del morral perdido en algún lugar de la carpa. El agua fría me devolvía algo de la vida que me resté anoche, corría por mi cabeza a borbotones, se deslizaba por mi nuca como manantial de vida. Levanté mis ojos y me encontré de frente con un tipo rabioso por encontrar un sentido en el cual escribir su vida. -Motivos hay muchos- pensé. – Bienestar para mi familia, cimas de montañas, libertad y recreo para mí, mi vida para ella, mi vida para el cambio. -Pero ninguno trascendente-. Todos terminan aquí. La vida en el mundo no es más que un instante de maravilloso equilibrio químico y físico en la superficie de un planeta pequeño perdido en el universo. Dos mil años es un pestañeo.

 Mi madre me ha afirmado que lo único que nos hace trascendentes es la fe en Dios, es la clave para la vida eterna, la llave para el éxito espiritual después de la vida en la tierra. Veo el agua en mis manos y recuerdo la mejor definición de Dios con que me he encontrado: si fuéramos peces, dios seria como el agua en que nadamos. La sinergia que hace que el mundo se mueva, que la flor florezca, que la mujer ovule, y que los armadillos copulen. Ningún viejo barbudo nos creó en su infinito aburrimiento y está allá arriba para juzgarnos y medirnos con un rasero, no. Sencillamente es el movimiento de la luz en la tierra, en nosotros. Lo demás es puro enredo del lenguaje.

Ahora sentado en una banca, enciendo un cigarrillo sin filtro, abro un computador portátil que había con música anoche y sueno una pista de ska para levantar a los que aún duermen la trasnochada.  El tedio asedia y decido ir en busca de mi bicicleta para volver al seno de mi hogar, en busca de la paz de mi habitación, del chocolate con pan de la cocina, de una película que me permita vivir algo real con personajes reales, no ésta mierda de vida que uno lleva. Pero como bien saben, la vida acostumbra a retoñar entre la mierda. Todo es un ciclo. Creo que voy a dejar de leer a Borges por un rato.

Universidad, activismo, movimientos sociales, comunicación alternativa, Libertad y Dignidad,  mierdas todas en el ocaso de los siglos, pedalazos en la edad de los trenes supersónicos, pero gratificante su búsqueda en la cotidianidad como el primer trago de agua de esta mañana.  Imágenes todas que pasan rápidas como la ciudad ante mis ojos, el hambre, la miseria, la indiferencia, la indolencia. Impotencia. Pedalazos. sol.

¿Acostumbrandome a tragar la mierda de realidad que nos tocó?  Jamás. Cavilando maneras para transformar la mierda en retoño de vida. La vida hay que concebirla en movimiento.

Nota de Norte.

Yo llegue a la Universidad teniendo en claro que algo en la sociedad no andaba bien.

Conocí documentos, propuestas, ideas de Camilo y del Che, de Horkeimer y Benjamin, de Gramsci y de Chomsky. Luces se abrieron sobre el panorama de la compleja realidad social de este territorio grande.

Habiéndome dado cuenta que algo andaba mal, y ahora habiendo entrado a estudiar comunicación social y periodismo en la Universidad del Tolima, me di cuenta que había una gran engañifa general orquestada por los grandes medios de comunicación frente a la aberrante situación social que se vive en nuestro país. Clarificaré esto último: 1) en Colombia un 77 % de las tierras productivas pertenecen a un grupo de familias que se pueden contar con los dedos. Esto abre la puerta a una inequidad de oportunidades para trabajar la tierra y hacer provecho de ella. En el campo reina la miseria.  Así como este indignante aspecto de la realidad colombiana, hay muchísimos más, todos relacionados entre sí, por el modelo neoliberal imperante, que ha extendido sus garras a la cultura, trastornándola toda, no solo la de occidente, sino la de  un sinfín de comunidades que albergaban una visión distinta del mundo a la de nosotros niños-de-ciudad-occidentales, más que trastornándola, deformándola, degradándola, el individualismo y la competencia han debilitado el tejido social de muchas comunidades. Y en esas condiciones buscar el desarrollo como horizonte colectivo se dificulta, entonces me pregunto: ¿Cómo vamos a lograr realizar los cambios axiológicos, epistemológicos, normativos, (estructurales en definitiva) que se requieren para lograr la tan anhelada JUSTICIA SOCIAL?

¿Cómo puedo desde mi conocimiento de la información, del lenguaje, desde mi capacidad para liderar proyectos, aportar a la transformación de la realidad social a una más justa?

Mi lugar de observación del mundo es la mediación. Es lo que me corresponde como comunicador, sin embargo, como persona, ciudadano, joven, estudiante, hijo, gestor cultural, me veo abocado a tomar posición en defensa de mis intereses, que son los intereses de las causas a las cuales dedico, o creo dedicar mi vida, mis energías, mi tiempo.

Entre lo primero, lo segundo y el devaneo, se me va la vida. Ahora la pienso a ella, y ella no está. La quiero.

Pero volviendo al tema, he aprendido que la mejor manera de mandar es con el ejemplo. He aprendido que nadie alcanza la libertad si no es por su propia voluntad, y que la mejor manera de hacer que los demás vean la caverna y las cadenas es sacudiéndolas para que las sientan, compartiéndoles el conocimiento de que se componen, y gritando para que oigan el eco.

La libertad es una determinación, que cuando la tomamos ya somos presos de su búsqueda, no importa, lo que importa es el camino, el ascenso por la montaña, lo importante es lo que aprendemos, como lo aplicamos y con quien lo compartimos, lo importante no es lo que yo digo, sino lo que vivo.

Yo he decidido vivir en la búsqueda de sueños que pasan como nubes. Mi sueño es la transformación de la realidad. Mi realidad y su realidad. Responsabilidad. Compromiso. Imaginación, Creatividad, Persistencia. Amor. Aguante.

Le quiero.

Le quiero. No lo puedo negar, y la quiero aquí. Y no está. Y hasta que no fluya el dinero, las ideas y la actitud por mi, no quiero buscarla, no porque ella así lo exija, sino porque cualquier deseo que nos implique a los dos relajados en algún lugar implica el cubrimiento económico. Y bueno, pues pensándolo bien, si uno va a tener una compañera, pa las buenas y pa las malas, pues chimba seria que se realizara un común acuerdo para ayudarse y salir adelante juntos. Tal vez asi sea, o tal vez nuestros caminos estén separados, no lo sé, sé si muy bien, que siento que la quiero a mi lado.

siento que no se muy bien que siento, siento que no me alcanzo a imaginar que es lo que siento. siento que le quiero.